El arte ha sido parte del hombre desde su aparición en el planeta. Dada su capacidad de razonamiento ha observado los paisajes, elementos naturales, animales, plantas… y los ha descrito de manera creativa. Igualmente, el creador lo dotó de habilidades para representarlos de formas diversas, dando origen a la pintura, escultura, baile, escritura… como formas de expresiones auténticas y naturales.
El arte es una forma de agradecimiento ante tantos regalos que nos ofrece el universo diariamente y una muestra de creatividad, en general.
En este VOLUMEN 34 de INMORTALES, traemos una muestra del trabajo de nuestra apreciada artista y colaboradora: MARGRETH JIMÉNEZ MARÍN. Ella, nos ofrece un catálogo de pinturas variadas donde ha plasmado su pensamiento y sentimientos a través de imágenes poéticas las cuales evocan recuerdos de nuestra infancia. Se trata de una obra exquisita, donde transforma los colores en ondas fluidas y cálidas para acariciar nuestros sentidos. Y no es para menos, ella cultiva el arte en diversas expresiones como: la actuación, la escritura, la artesanía, entre otras. Estas habilidades la convierten en una artista integral, original.
Representa el gentilicio costarricense, pertenece a un país donde la naturaleza es exuberante, el sol, cielo azul, ríos, selvas, playas, montañas… marcan la vida de sus ciudadanos, dándoles magníficas oportunidades para plasmar esa belleza. Además, su trabajo docente, ejercido durante muchos años le ha permitido sensibilizarse ante las causas sociales e involucrarse con la comunidad, con la gente y especialmente, con los niños, compartiendo emociones y vivencias que refleja en sus creaciones.
En cuanto a su arte pictórico, se puede observar cómo los colores pasteles predominan en sus cuadros, impregnándolos de una suavidad y ternura inigualables. Sus formas sencillas, concretas y cotidianas rescatan el valor por aquello que nos rodea.
¡Su pintura es para disfrutarla, saborearla, porque es dulce y tierna!
En ella, refleja su filosofía, su manera alegre de abordar la vida, el quehacer diario; con sencillez y calidez.
Este volumen, se enriquece con su trabajo, convirtiéndose en un aporte a la humanidad, puesto que nos ayuda a vivir el presente con más entusiasmo y esperanza, dado que el amor predomina en cada una de sus obras. Es un regalo tierno de su corazón bondadoso hacia un planeta ávido de buenos momentos.
Los invitamos a contemplarla, analizarla y apropiarse de su magistral forma de transmitir sus sentimientos a través de su obra. Si se pudiera resumir su trabajo en una sola palabra, seleccionaríamos AMOR, así en mayúscula, porque se impregna de ese sentimiento, para crear imágenes las cuales impactan positivamente al observador, para llegar al centro, a su corazón y enamorarse de su creación ¡Su pintura es inolvidable! La autora Margreth es arte en esencia, arte puro en acción.
En este libro 34, contemplarán más que pinturas, se darán una oportunidad para relajarse, reflexionar sobre las cosas sencillas de la existencia y cómo ellas impregnan nuestro espíritu, para hacernos seres más sensibles y humanos.
Por eso, estamos realmente complacidos de presentarla en este Volumen 34 de Inmortales.
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