Es en el Renacimiento, uno de los periodos más apasionantes de la historia, cuando se asientan las bases del mundo moderno. Visto en lo positivo, Europa brilla como un diamante y se prepara en la rampa de lanzamiento para iniciar su preponderancia. En la otra cara de la moneda, el viejo continente padece guerras de religión, intolerancia y fanatismo. La casi total devastación de la población nativa en América y el trasvase de millones de africanos, conducidos por la fuerza a las plantaciones de
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