Colmado Benito - Tienda de ultramarinos
(Sinopsis)
La historia de estos tres amigos de barrio, Benito, Magín y Fructuoso, está contada en primera persona en parte por Benito y en parte por servidor.
Benito regenta una pequeña tienda de barrio. El negocio le va mal y él lo achaca a la expansión imparable de supermercados y centros comerciales. Fructuoso es policía, de la secreta y lleva unos meses infiltrado en la organización del mafioso Waldo. Se entera de que este, tiene un almacén lleno de obras de arte y que una de ellas, un cuadro de Miguel Angel, lo va a llevar a un piso, con la posible intención de venderlo. Propone a Benito robarlo, y lo hacen. Como consecuencia, Fructuoso tiene que huir. Magín, el otro amigo, es un contable y padre de familia desgraciado a causa de su abominable mujer, Dasha.
En ausencia de Fructuoso, y sin saber si está vivo o muerto, cuenta a Magín el robo y este, propone venderlo, desoyendo el consejo que Fructuoso diera a Benito de que esperara un tiempo prudencial. Y pasó lo que tenía que pasar. Se enteró de su existencia, quien no se tenía que enterar, entre ellos, Aurora, la hermana de Benito, un desecho de la sociedad con unas amistades más que reprobables.
El cuadro, va cambiando de mano en mano, de venta en venta, de robo en robo. Una de las personas que lo poseyó de forma efímera, fue la marchante Angélica Llobet. Y una de las personas que sabe que ella lo tuvo es el matón de Waldo, Kevin. Apuesta y turbadora persona que lo mismo seduce a una dama, que mata a una viejecita sin pestañear.
Y lo que tanto temía Benito, ocurrió. Kevin, removiendo el asunto y haciendo sus pesquisas, llega hasta él. Este, le dice que no sabe nada y Kevin no se lo cree.
Mientras el cuadro sigue siendo robado y vendido, la gente que lo rodea muere y desaparece.
Benito, al margen de todo, es visitado por Waldo y estrechan una buena relación, tal es así, que el mafioso se ofrece a ayudarle en la reforma de la tienda.
Trepidante relato que pone de manifiesto la miseria del alma humana y la ambición por el dinero. Muestra a un Benito venido de otro planeta, carente de malicia y que es capaz de confiar tanto en sus amigos del alma como en el más sanguinario de los asesinos.
¿Volverá Waldo recuperar el cuadro? ¿Perdonará a Benito habérselo robado? Estas y otras preguntas, tienen su respuesta. Y sólo hay una forma de averiguarla.
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