Ayer, viernes y trece, cumplimos años tú y yo. Años de estar juntos pedaleando, amor. —¿Recuerdas el rostro de Pessoa, clavado en nuestros dientes caídos y tintineantes a sus pies? El sonido de la sirena de una ambulancia se acercaba. Y aquella gente que había sentada en el café, se levantó curiosa a ver qué pasaba. ¡Éramos nosotros dos, libres y estampados sobre las baldosas de la plaza! ¿Recuerdas? La que más sufrió fue tu bicicleta roja. Quedó destartalada. Sin ruedas, sin cadena, si
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