Es una de las preguntas que más veces me surgen en mis clases y conferencias cuando hablo de los efectos de la tecnología en las industrias: ¿para cuando un dispositivo capaz de sustituir al libro impreso y que tenga la potencialidad de producir un efecto en la industria editorial parecido al experimentado por la industria de la música? Después de todo, las ineficiencias en la industria editorial son patentes: plantar árboles, dejarlos crecer, cortarlos, llevarlos a una planta enormemente con...
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