No, no me retengas,
por favor no cierres la puerta.
¿Crees que me voy a escapar
si la dejas abierta?
¿Por qué dudas?
No sé por qué no confías,
si sabes que tú y sólo tú
eres el motor de mi vida,
la razón para respirar,
el incentivo para sonreír,
mi particular motivo para descubrir
que sí es real eso que antes de ti,
yo juraba y perjuraba que no existía.
Y no, no me llames mentirosa,
porque cuando yo decía
que el amor era una invención de los poetas,
sólo una herramienta
para ela
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