Cuando te vi la primera vez, quise saber quien eras, pero al acercarme más y ver el secreto de tus ojos, supe tu identidad. Aquello que irradiaron, lo engasté en el fondo de mi alma, en donde por siempre permanecerá. En esa noche sin par, el cielo se floreció en estrellas, justo cuando tu y yo intercambiamos miradas, cual obra mágica del destino, al que jamás entenderé, que así como un día tanto te da, otro te quita, sin jamás decir porque…
Al pretender indagarte en exceso, tu voz intencionalme
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