En este libro, la autora María Lago Lago ha recogido sus experiencias, que la convirtieron en la mujer inteligente, fuerte y valiente que es. Hace un recorrido desde su nacimiento en Monasterio del Coto (Asturias), a su plena madurez.
«Recostada en la orilla del río, de colchón tengo arena y preciosas piedras redondas, la mayoría de estas piedras están recubiertas de musgo, las hay de diferentes colores, que van desde el marrón, ámbar, veteadas, grises, azabache, marfil, avellana, pizarra, etc…
Las cojo, no dejo de removerlas y acariciarlas. Siento una sensación muy agradable, es como si me dieran fuerza. A la vez siento en mi espalda la humedad que desprenden. Mientras las sigo acariciando, no puedo dejar de observar todo lo que me rodea.
Los pocos árboles que quedan son inmensamente grandes y frondosos. Sus ramas forman multitud de figuras diferentes. Algunas parecen siluetas humanas y fantasmales. Tengo que hacer un esfuerzo para no sentir miedo, ya que van acompañadas del ruido, no menos fantasmal, que hacen las hojas cuando las mueve la suave brisa. Todo esto deja de parecer fantasmal gracias a los pocos gorriones, mirlos, vencejos, grajos, cuervos, cerricos (1), que no dejan de revolotear entre las hojas alegres y libres como el viento, mientras se alimentan de los brotes tiernos que cada día brotan de estos árboles».
All rights reserved