Pepe solo queria fumarse un cigarrillo en paz, pero terminó descubriendo que el universo es mucho mas cuadrado (y complicado) de lo que imaginaba.
Harto de ser desterrado de su propio balcón por su mujer y por su hija, Pepe decide que la única frontera libre de humo es la última frontera: el espacio exterior. En su garaje, construye una precaria nave espacial con un único objetivo: encender un pitillo sin escuchar reproches. Sin embargo, su aventura comienza con el pie izquierda cuando, al despegar, la FUERZA G, lo deja pegado a su asiento como una rodaja de mortadela, incapaz de mover un solo dedo no puede llegar a la palanca de freno, que está a pocos centimetros de él, mientras su nave se dispara hacia lo desconocido.
Convertido en un proyectil ingobernable, Pepe se salta a toda velocidad un control de la Guardia Civil Galactica, desatando una persecución a través de nebulosas y cmapos de asteroides. En medio del caos, Pepe atropella accidentalmente a una anciana alienigena que queda estampada contra su cristal frontal. La huida termina cuando la patrulla espacial aborda al nave con un gigantesco gancho metálico.
Tras un surrealista control de drogas donde Pepe arroja un sorprendente 0,0 en polvo lunar, el protagonista cree que finalmente ha llegado su momento. Pero justo cuando logra ponerse en pie para disfrutar de su ansiado tábaco, la Guardia Civil suelta el gancho bruscamente. El tirón lanza la nave con tal violencia que Pepe termina, una vez más, derrotado y aplastado contra el suelo por la gravedad.
En la escena final, un Pepe exahusto descansa en la superficie de la Luna. Tiene el cigarro listo en el tubo de snorkel y contempla una foto de su familia, cuestionandose el sentido de su odisea.
En ese momento, recibe un mensaje de su mujer: NECESITO ESPACIO. Ante la ironía final, Pepe intenta encender el cigarro solo apra descubrir que ha olvidado el mechero. Furioso, lanza el pitillo al vacío.
Como en un homenaje psicodelico a 2001: Odisea en el espacio, seguimos el giro del cigarrillo por el cosmos hasta que la cámara nos revela la verdad definitiva: al fondo, flotando en la oscuridad, la Tierra se muestra majestuosa... pero no es redonde ni plana, sino un perfecto y geometrico CUBO
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