Aria Douglas.
Liberal y explosiva desde siempre, finalmente ha encontrado la horma de sus zapatos. Jamás creyó que podía volver a confiar en un hombre hasta que se dio cuenta que se estaba enamorando del hombre que había conocido en un bar, ese con cabello rubio que parecía teñido cortado a la rape, ojos azules intensos, nariz aguileña y labios creados por un maldito Dios del sexo. Samme se metió en su piel.
Y entre sus piernas.
Ella que no deseaba estar con nadie, de repente quería estar con ese hombre que apenas conocía.
¿Que había visto en él?
Habían cosas que no comprendía sobre él y tampoco estaba segura de querer responderlas, lo único que tenía absolutamente claro era que se había enamorado de un hombre que era un misterio y un enigma para ella.
Samme Cassell, apodado por sus amigos como quita "bragas agresivo". Tanto un Amante ardiente como un tipo al que tenerle cuidado.
Las mujeres le caen como abejas a la miel, Pero a él nunca se la han ido los ojos detrás de una.
Hasta que ella llegó a su vida.
Tan enérgica, explosiva y cautivadora como toda una experta, Aria Douglas representó un reto desde un principio.
Pero después de probarla, de tener el lujo de hundirse en ella, no qué hacer con Aria y su trabajo. Su profesión no le permite acercarse a ninguna persona, pues las pone en peligro de inmediato.
Para su hermano Damm, Aria Douglas representaba una molestia y un incordio, necesita ocuparse de Aria o su herma o lo hará.
Nadie ha pasado tanto tiempo con él, ni tampoco Samme se ha dejado ver con una mujer tanto como con ella.
Se ha descuidado.
Por primera vez y quizá última.
Debía protegerla, debía cuidarla, así sea alejándola de su mundo y por consiguiente de él. Aunque se hunda aún más en la miseria y la soledad, no va a dejar que nada le pase a su mujer.
Porque ella es de él.
Suya.
Aunque no pueda tenerla su lado.
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