Eres tú, de mi vida el postrer viaje,
hermosa realidad que Dios me diera,
morada que al amor le da hospedaje,
la verdad que supera a la quimera;
Eres la luz que intensa se propaga,
incendio que en el alma siempre ardiera,
una flama que el tiempo nunca apaga,
la ternura que siempre persevera;
Eres la inmensidad de mi universo,
felicidad arcana descubierta,
verdad inspiradora de aquel verso
que al poema de amor abrió la puerta;
Eres el dulce ósculo robado,
recuerdo de lejana adolescencia;
Eres tú, mi presente y mi pasado,
el futuro ideal de mi existencia.
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