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14189 results found for tag:"illustration".
2408129089933
exspecto responsum
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Después del naufragio, una mañana, encontró en la playa una vieja botella, de esas que tienen el cristal matizado por el tiempo, por los rigores del sol y del salitre. Pensó que tal vez trajera noticias de alguno de los mundos que, pese a saber su existencia, nunca había tenido la certeza de que fuesen habitables. Al tenerla entre sus manos comprobó que estaba vacía, que no había nada en su interior y, aún así, quiso guardarla entre las cuatro cosas que había podido rescatar de su viaje. Un amanecer sintió que, tal vez, debiera devolverla al mar. La llevo hasta la orilla y puso en su interior los lápices con los que había cartografiado sus emociones. Confió en que alguien, al encontrarla, dibujase con ellos su carta de navegación. Él, al fin, no quería ser rescatado.
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2408129089902
semper florere
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Siempre tuvo la certeza de que la semilla crecería en lo árido, en la piedra, en los bordes del camino. Creía firmemente que no sólo la tierra fértil la acogería y la haría germinar. Sabía que, a veces, la tierra baldía se declaraba en rebeldía y era capaz de alumbrar nuevas vidas a pesar del frío, a pesar del agostamiento del universo yermo circundante. Ella, que lo sabía, buscó entre las viejas cartas de amor que sirvieron en otro tiempo como testimonio de otros nacimientos, emociones con las que construir el lecho en el que el amor debía ser fecundado, el lugar en el que la emoción habría de ser el único camino posible, las balizas con las que recorrer el camino de vuelta. Confió en que volvería a ver florecer la vida a pesar del otoño. Por eso no evitaba la canícula.
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2408129089896
amor litterae
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Eran cartas de amor, fragmentos de corazón lacrado, secretos de un alma que jamás se dio por vencida. Eran epístolas dolientes, gozosas, melancólicas, serenas y vehementes a la vez. Eran historias que habían sido caligrafiadas con tinta indeleble en la cara interna de sus pieles, sobre un pretérito que transcurrió entonces de manera abrupta entre sus corazones. Era un tiempo de instantes eternos y eternidades que cabían en un suspiro, tardes en las que amanecía y noches iluminadas por la luz más blanca. Eran recuerdos que habían dormido varias vidas en aquella vieja caja y que ahora, al volver a respirar, renacían adoptando la forma de sueños dulces..
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A veces, su memoria olía a virutas de cedro, a goma de borrar, a leche en polvo y a cuadernos manoseados; sonaba a recreos ruidosos, a timbres de entrada y salida, a silencios inalterables y a pasos que provocaban la huida irremediable. Sus recuerdos evocaban un tiempo de sueños construidos bajo el deseo de libertad de un alma disconforme que busca salir a la superficie y respirar. Su corazón, que solo era capaz de latir en el exterior del discurso monocorde de los pupitres alineados, huía de los lugares en los que cada una de sus palpitaciones hubieran sido marcadas previamente. A veces, su alma era capaz de volver a mirar a aquellos ojos de los que se enamoró en silencio, aquellos que al salir del colegio le invitaban a recorrer juntos el camino de vuelta a casa. Era entonces cuando se abandonaba a la emoción de volver a vivir en aquel espacio, en aquel tiempo.
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2408129089858
signa in memoria
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Siempre fue consciente de que el origen de cada una de sus historias estaba en el pecado original que les dio la vida. Historias que habían sido paridas con deseos esculpidos en el alma de otro, en sueños tatuados en otra piel, en pretéritos incorruptos que se alargaban hasta cada uno de sus “hoys”. Su alma siempre había latido en una realidad diferente a cualquiera de los presentes con los que jamás había soñado. Como a Narciso, la vida y muerte se le antojaban el mismo camino y, aunque nunca le importaron ninguna de las dos, temía que tanto una como otra pudieran sorprenderle ensimismado en la belleza de un instante. Le aterraba que llegarán sin previo aviso, sin que hubiera saldado las cuentas, sin que hubiese agotado sus “te quieros”, sin que hubiese calmado la sed de su alma. Por eso marcaba cada uno de sus recuerdos en su memoria con tinta indeleble.
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2408129089841
sólida amores
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
El amor fue suficiente para que dejara de viajar en soledad y buscase en la compañía el alimento que en adelante sostendría su alma. El amor fue el presente con el que construir un nuevo lugar en el que habitar, la única razón por la que cambiar la mirada sobre el universo incoherente y anárquico en el que hasta ahora había vivido y construir un lugar en el que renunciar de manera consciente a las cartas de navegación y las brújulas, para convertir las emociones en pequeños refugios a los que regresar. Un lugar en el que harían valer el derecho a ser ellos mismos, sin límites. Tenían la certeza de que solo el amor los redimiría.
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2408129089827
Mis Crónicas
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Paso el tiempo y seguía manteniendo la ilusión con la que inició el viaje. Ahora todo pasaba mas lentamente, todo dejaba una huella mas profunda en ella. Ahora un abrazo era toda una vida, una mirada el mejor de los bálsamos, un cruce de manos todo el futuro por venir. Ahora, que no había ayer ni mañana, solo era en el instante que vivía. Ahora su universo infinito era cada una de las puntadas que daba a sus emociones.
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2408129089810
Crucifixion
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Sintió miedo, mucho miedo. Por primera vez le dolían las laceraciones que le inflingieron las manecillas de los relojes que impasibles marcaron cada uno de los latidos de su corazón. Por primera vez le dolían los días opacos y las noches transparentes, los silencios de las muchedumbres y el griterío de sus soledades. Le dolían las tardes sin ocaso, las noches sin amaneceres y las auroras agonizantes. Ahora le dolían. Por primera vez tenía miedo a sentir quien era, a reconocerse en él mismo y acariciar el deseo vehemente de iniciar el único viaje que ahora era posible, el único que con certeza tenía destino. Por primera vez sintió que había llegado la hora de apagar todas las balizas del camino y entrar en el único espacio habitable posible, el de la oscuridad de un alma cansada que expira voluntariamente. Sintió miedo, mucho miedo y, por primera vez, temió que su recuerdo perdurase en el tiempo a pesar de él y a pesar de sus actos. Tuvo miedo al saber que marcharse era el mejor de los caminos.
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2408129089797
El espectáculo de tu vida - Cartel
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
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2408129089780
contritos corde
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
A pesar de su aspecto invulnerable era frágil como el cristal y se quebraba con facilidad. Le ocurría con frecuencia en los cambios de estación, sobre todo en los otoños que no se atrevían a mirar más allá de un invierno sobrevenido. A veces tuvo la corazonada de que no le atravesaría la siguiente primavera y, sin embargo, a pesar del dolor que esa sensación le provocaba jamás tuvo miedo a que el tiempo pasara. En cientos de ocasiones se fracturó y, otras tantas, a veces exhaust, con el alma agotada, sin fuerza, recogió y volvió a unir sus trozos intentando que no quedaran huecos ni grietas por los que entrase el pasado. Cada vez que lo hacía, le invadía una profunda sensación de vacío, de extrañeza. Una impotencia que oficiaba de antesala de su nueva vulnerabilidad, del derribo de lo cotidiano. Era entonces cuando su alma, que siempre era hospitalaria, se hacía espinosa.
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2408129089742
Soledades de la Vida
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Sintió que, de nuevo, volvían a tener sentido el cielo, el mar y sus dudas. Seguía sin ser capaz de definir los sentimientos que había ido construyendo a lo largo de los años con emociones sutiles y a la vez complejas. Emociones que que sólo eran vivibles cuando trascendían los limites de la razón, cuando viajaban en dirección contraria a la que ella miraba el horizonte de las realidades sobrevenidas. Esas realidades que solo eran capaces de transparentar los vacios. Al llegar, supo que aquel era su lugar y se sentó a escuchar el silencio. Cerró los ojos y pensó como podía haber vivido aquellas experiencias sin que nunca hubiera viajado. Comprendió que era su alma la que había habitado varias vidas.
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2408129089704
Zurcir el corazón
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Cada tarde zurcía su corazón con recuerdos y lo hacía cuidadosamente, con mimo, hilo a hilo, con la esperanza de volver a revivirlos mientras esperaba que la bañasen los anaranjados del ocaso. Lo cosía y volvía a descoserlo pacientemente, sin prisa, sólo por el placer de ver como su alma volvía a la vida y crecía al hacerlo. Era el momento en el que construía un universo donde sentirse Penélope a pesar de no tener tiempo sobre el que esperar, un espacio en el verse como Eurídice sin camino de vuelta, un lugar donde, como Ariadna, fueses capaz de mirar a un horizonte inexistente o esperar que alguien acudiera a rescatarla como hizo Danae. Cada tarde un silencio espeso lo envolvía todo. Un silencio que sólo era capaz de quebrarlo el sonido del ir y venir de las emociones que como una aguja, una y otra vez, atravesaban su tiempo mientras caía el sol.
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2408129089681
El alma fuera
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Pensó que si miraba al exterior podría ver de nuevo su alma desnuda, la que siempre andaba disconforme, de acá para allá, buscando universos discrepantes, absurdos y disparatados en los que habitar. Esa era la razón por la que cada día, se detenía frente a aquella vieja ventana y esperaba su llegada con la certeza de que, antes o después, volverían a encontrarse. A veces, en el pasado, llegó a creer que no vendría. Que no había vida más allá de los muros en los que, desde no sabía cuando, había sido confinado. Que no había más que vacío detrás de aquella desvencijada ventana. Creyó que en el exterior todos los sueños morían antes de poder ser alumbrados y por eso, hacía varias vidas que había decidido dejar de soñar pero era incapaz de soportar el silencio del alma. Cada mañana esperaba mirando a través del cristal.
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2408129089674
Crónicas irreales
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Sin éxito, quiso que la imagen que pretendía proyectar de ella misma se convirtiera en la única verdad posible, en el único paradigma interpretativo de una realidad impostada en la que vivía siempre sola y que exclusivamente era vivida por ella. Vivió creyendo que sus afectos eran de hiel y no de miel. Creyó que los abrazos y las caricias recibidas, también las del alma, eran cilicios lacerantes con los que aumentar un martirio que solo existía en su imaginación. Creyó que era lo que nunca había sido, lo que su imaginación había construido desde la íntima necesidad de convertirse en el vórtice de los huracanes imaginarios con los que se envolvía, en su único e infalible argumento apócrifo que no era posible discutir, en su tautología vital, en el mantra estereotipado que le daba sentido. Todo era ya pasado.
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2408129089667
Silencios
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Buscó entre los silencios más atronadores y entre las ausencias más incomprensibles, entre las promesas de amor eterno no cumplidas, entre los sueños que nunca acabaron y las pesadillas nonatas, entre las tardes oscuras de grises anaranjados. Buscó sin descanso, sin temor a no encontrar ni encontrarse, sin mapas del tesoro ni cartas de riqueza, sin miedo a que el tiempo hubiese borrado las huellas y a pesar de que en su búsqueda erró mil veces, otras tantas quiso volver a empezar. Ese día, cuando más arreciaba la tormenta, cansado se sentó sin más protección que su propia piel, enjugó las últimas gotas de dolor que rezumaban de su alma y escuchó como seguía lloviendo fuera. Decidió entonces que debía esperar a que escampara, a que la calma acunara de nuevo el amanecer, a que volviese la luz. Pensó que entretanto, las sombras, la vigilia y la lluvia insistente serían buenas compañeras durante el tiempo que durase esa noche. Esperó.
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2408129089650
Esperanza
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Al fin comprendió que la luz que cada amanecer bañaba su rostro era la que en realidad marcaba su tiempo. Así supo que habría de esperar con emoción su llegada al finalizar cada noche. Comprendió que su pasado no era más que el sueño del que despertaba cada mañana y que no tenía otro presente que el de la emoción que sentía en el contacto de sus pies con la tierra que pisaba cada mañana. Siempre, al despertar, cerraba los ojos y se sentía agradecida. A pesar del dolor, a pesar de las dudas, a pesar de sus miedos. Al alba, invariablemente, esperaba renacer.
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2408129089629
La Felicidad como subversión
08/12/2024
Antonio Guerra Alvarez
Pensó que nada debía haber sido que, tal vez, nada hubiera merecido la pena y entonces perdonó. Pensó que los besos no dados dolían ahora, en la ausencia, como espinas clavadas en la piel y asedó sus recuerdos. Pensó que el dolor ya no dolía y que no había batalla pasada que ahora mereciera una lágrima más. Pensó que el camino era el encuentro y no la divergencia. Pensó que el tiempo, que siempre actuó en contra, ahora corría a su favor y fue esa la razón por la que decidió ser feliz, contra todas y contra ella misma.
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2407128631952
Joice C Alex
07/12/2024
RAWhide
Joice C Alex - Drawing of a fan in pencil, ink, and colored markers (with permission).
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2406198315212
Pintar en defensa propia
06/19/2024
Antonio Guerra Alvarez
Reparó en que había cesado el viento, que el sonido cacofónico que antes le envolvía también había cesado y se detuvo a escuchar. Solo podía oir el silencio atronador que preñaba aquel universo vacío. Cesaron las idas y venidas que, apresuradas, llevaban y traían calor a un alma desorientada y súbitamente, sin defensa posible, todo fue nada. Se sentó en el único rincón por el que entraba luz de la mañana para dejar que cada uno de sus latidos se hiciese parte de una historia que debía contar, que estaba obligado a narrar con sus pinceles. Pintaba en defensa propia
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2405107938641
Identidades 01
05/10/2024
Antonio Guerra Alvarez
Por última vez se enfrentó a su alma, la que desde donde le alcanzaba la memoria, siempre había reconocido como la única capaz de identificar sus emociones que, con frecuencia, resultaban incompresibles para él mismo. Su alma fue capaz de hacer que perdiera el miedo a tener miedo y que, con esfuerzo, fuese construyendo, poco a poco, su propia identidad, más allá de los cánones, más acá de las pasiones, viéndola crecer en los espacios en los que la vida en libertad aún era posible. Una identidad que había ido tejiendo con hebras de pasados, presentes y futuros que habían quedado huérfanas y buscaban con urgencia volver a respirar. Ahora amaba los retratos que su corazón construía.
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