No todos, mas los más días de la semana, Eufrosio González abandona su domicilio a las 7:30 de la mañana. Está comprobado que enciende la luz de la escalera, cierra su puerta con dos vueltas de llave mientras la luz se apaga de nuevo, llama al ascensor y pulsa la tecla del portal. A continuación, gira a la derecha, conservando la acera hasta el final de la calle, y después gira a la izquierda, cruzando dos intersecciones muy próximas antes de llegar a la esquina de la cafetería.
Allí hay quien
All rights reserved