No solo han brindado José Miguel Pérez-Gómez y Roger Swidorowicz una fascinante introducción a un remoto y magnífico corpus de arte rupestre que hasta ahora había sido ignorado, sino que también le han dado al lector una muestra de uno de los paisajes más impresionantes del mundo. Los majestuosos tepuyes que dominan el horizonte en las tierras altas de Guayana, elevándose hasta las nubes, representan la conexión «entre el cielo y la roca» a la que se refiere el título de su libro.
En 1994, la UNESCO incluyó los 30 000 km² del parque en la lista del patrimonio mundial como monumento natural; en ese momento, su extenso arte rupestre era desconocido.
En su descripción del entorno del arte rupestre, los autores aprovechan bien este impresionante paisaje. El libro está lleno de fotografías de alta calidad de este espectacular entorno, su fauna y, especialmente, su flora, ofreciendo un banquete visual para el lector. Además de los majestuosos tepuyes, la región comprende sabanas, bosques ribereños y selvas tropicales. No es de extrañar que los indígenas de la región, el pueblo pemón, perciban los tepuyes como elementos sagrados del paisaje.
Los autores trabajan estrechamente con los pemones locales, y uno de los puntos más destacados del libro es la riqueza de detalles etnográficos que presenta; no obstante, los estudios arqueológicos en el Parque Nacional Canaima son escasos.
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