Cuando pusieron en su parada aquel anuncio con una modelo en lencería, no pudo evitar enamorarse de ella y descubrir, asombrado que, desde su fascinante inmovilidad, ella también reparaba en él. Así, día tras día, fueron iniciando una relación secreta y aprendieron a comunicarse mentalmente, llegando incluso a compartir confidencias e inconfesables fantasías. Anoche tuvo la ocurrencia de regalar a su mujer un conjunto idéntico al que ella exhibe y esta mañana la chica, ofendida y celosa, ha
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