Luna ha regresado a París, después de más tiempo del que Maïa y ella habrían deseado, y parece dispuesta a rememorar todo lo que sucedió aquel verano entre ellas. Una década y media se interponen entre la carta que ha recibido Maïa y la última vez que vio a Luna. De alguna forma, siempre supo que algún día llegaría su momento, que de una vez por todas sus caminos se volverían a cruzar. Lo que sucedió aquel verano de 1967 no fue un espejismo, aunque a las dos les ha perseguido el recuerdo de aquellos días como un fantasma.
Ambientada en una población costera de la Bretaña francesa, esta novela cuenta la historia de Maïa, una joven parisina que ve cómo se esfuma ante sus narices la oportunidad de convertirse en la primera chica que forma parte de la selección juvenil de rugby de París. Pese a su negativa, la protagonista se ve obligada, por sus malas notas, a pasar el verano con un tío lejano de su madre que vive en un pueblo de pescadores, perdido en el litoral más húmedo y frío de Francia. Le acompaña Luna, la callada hija de los vecinos, cuya misión es asegurarse de que sus días allí sean una verdadera pesadilla. Sin embargo, desde que llegan, las dos se dan cuenta de que nada es como se habían imaginado. Una misteriosa mansión perdida en mitad de un bosque milenario, una bestia sanguinaria que habita entre las sombras, un pueblo lleno de leyendas y viejas supersticiones... Su verano en Bahía de Plata se convertirá en una asfixiante carrera a contrarreloj por salvar sus vidas, en la que deberán aprender a confiar ciegamente la una en la otra; pero, ¿será suficiente?
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