Hace mucho, mucho tiempo, antes de que el mundo se moviera, como diría Rolando de Gilead, los niños mirábamos los mapas del cielo y contábamos nueve planetas. En España hablábamos un idioma que se llamaba castellano. Contábamos nuestros ahorros en pesetas, y sabíamos que con una peseta no ibas a ningún lado, pero con un millón podías comprarte un coche. Decíamos: hola, amigos, y nadie se sentía sexualmente discriminado. Y en el colegio nos enseñaban que algunas palabras átonas se acentuaban depe
All rights reserved