Todo proceso lleva su tiempo, sanar no es cosa de un día, y a algunas personas nos cuesta más que a otras. Quiero decir, ojalá fuéramos Lobezno (o Bea-Zeta —guiño, guiño—, para el caso) y pudiéramos regenerarnos en cuestión de minutos, pero en la vida real las heridas tardan en sanar y en cicatrizar, y algunas cicatrices no llegan a desaparecer nunca. En la vida real, si tienes una herida grave, pongamos que te has roto una pierna, vas al médico, te pone antibiótico, te cose, te escayola, te fir
All rights reserved