Siempre me había fascinado el mundo de los sueños, desde pequeño. Recuerdo un extraño, por abstracto, sueño que tenía de forma repetitiva a la tierna edad de cuatro o cinco años. Consistía en la visión de una ficha de ajedrez, un alfil, rodeada por círculos de diversos colores. Tras esta visión, es como si mi yo no físico transcurriera por una especie de cable o hilo, angosto en algunos de sus tramos. Si, absurdo, ya lo sé, pero así era mi primer sueño repetitivo.
Con el transcurso de los años,
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0