Todos, en alguna etapa de nuestra vida, ocultamos sentimientos que consideramos negativos o que creemos no serán comprendidos por los demás. Sin embargo, ¿cuántas personas en el mundo pueden sentirse igual? ¿Qué ocurre cuando nos guardamos lo que sentimos y nos negamos a soltarlo? Tenemos miedo a compartir aquello que nos daña, pero si lo hiciéramos, ¿a cuántas personas podríamos ayudar? Quizás a muchas o quizás solo a quien más nos debería importar: uno mismo.
Durante mucho tiempo me sentí perdida, incomprendida y sentía no encajar, pero a través de la escritura conseguí expresar todo lo que hoy comparto contigo para que a ti también te pueda ayudar y sepas que no estás solo, que siempre hay alguien más.
La oscuridad puede llegar un día de pronto, sin avisar, pero si luchas contra ella, rodeado de personas que nunca te dejaran, la luz al final termina por ganar.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0