Erase una vez hace algunos años, un parque de una ciudad en el que había un árbol grande donde vivían un montón de pájaros de vivos colores. Siempre estaban alegres y cantaban, y eran la atracción para los niños que pasaban por el lugar. Cada tarde después de la escuela muchos padres iban con sus hijos al parque con migas de pan para echar a los pájaros de colores y así poder verlos más de cerca, a cambio los pajarillos les cantaban alegrando el atardecer. Eran preciosos, algunos rojos, naranjas
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