Hace años que permanezco junto al árbol, cuidando de él. Debo ser sincero y decir que es mucho más lo que él me protege, a mí y a los míos. Yo sólo mantengo vigente el Pacto. Aún recuerdo, gracias a periódicas repeticiones como ésta que hoy enuncio, con tristeza, el día en que se marcharon los guerreros de mi pueblo. Los caciques fueron unánimes en su decisión, debíamos luchar o nuestro pueblo moriría de hambre en un cierto tiempo. A mí me fue encomendada ese mismo día la tarea de custodiar los
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