Pocos días antes de la llegada del Carnaval, Arlequín desapareció sin dejar ni rastro.
Algunos pensaron que quizás era demasiado viejo para aguantar la intensidad de las jornadas festivas del Carnaval que estaba llegando y que, con toda probabilidad, se habría marchado a una residencia de ancianos a pasar tranquilamente el resto de sus días.
Otros pensaron que, granuja como era, seguramente estaría en su casa descansando después de varios días de juerga sin dormir demasiado.
Pero yo que cono
All rights reserved