— ¡No te vayas! —grito desesperada apoyada en la puerta de su habitación.
— ¿Por qué no? Estoy estorbando en el mundo, soy solo un pedazo de sobra que quedó al crearlo, no tengo un lugar aquí. A nadie le importo, te aseguro que nadie notará que me fui. —dice frío al otro lado de la puerta.
— Eso no es cierto. —afirmo llorando apoyando mi mejilla a la puerta—. Nunca sabes cuando realmente necesitas a alguien hasta que lo pierdes. Créeme, yo sé de eso.
All rights reserved