En este libro el lector encontrará la historia de vida de Llalla, quien desde pequeña y durante su vida ha tenido vivencias extraordinarias, fuera de lo normal para los seres humanos o tal vez simplemente no las cuentan. Algunas pudieran confundirse con sueños; emocionantes e inquietantes y algunos otros hasta aterradores, incluso vivencias extracorpóreas.
Llalla al llegar a la edad adulta se da cuenta de que tanto ella como sus hijos y su esposo, sin decirlo, tienen la sensibilidad para sentir a seres que ya no existen en el plano de los humanos, pero que aquí están. Incluso se vuelve una situación normal pero no tan común, ya que son acontecimientos que suceden de vez en cuando.
Es hasta que su padre parte de este plano de la existencia, cuando él se las ingenia para que por medio de uno de los hijos de Llalla que vive con trastorno generalizado del desarrollo que es un trastorno del espectro autista, logra comunicarse con ella en presencia de algunos integrantes de la familia. Hasta entonces ella comprende acontecimientos que vivió desde pequeña y otros que su hijo vivió en las diferentes pérdidas familiares y que ella no comprendió y ni siquiera se imaginó.
Llalla se sumerge en el mundo de lo espiritual apoyándose en investigadores que han dedicado su vida a investigar estos acontecimientos, para darle luz a las personas que han sufrido una pérdida. Esto con la intención de que se enteren de que hay algo más afuera de la vida terrenal, que puedan afrontar de manera diferente la pérdida y logren sanar el dolor en esta misma vida y de manera más pronta.
Para Llalla y su familia, la vida cambió, piden y reciben apoyo de su padre, el gran don Rey, y tal vez de algún otro ser de luz también familiar que sin ellos saberlo está ahí apoyándolos. Pero la certeza de que su padre está, esa es definitivamente real. Un ser extraordinario que en vida logró mucho más que muchos seres humanos que tuvieron todo para hacerlo y no lo hicieron.
El libre albedrío del Rey —un ser de luz— que hizo la diferencia entre él y los demás seres humanos, logrando todo lo que se propuso, incluso aún desde la otra vida en este plano.
Él sigue amando a su familia y su familia lo amará por siempre porque el amor es eterno.
Por lo que encontrarás en el preámbulo las características de quien tiene el don de ver, las vivencias de Llalla con su padre y cómo su duelo dura tres días para empezar a entender que hay algo más en la existencia de las almas. Sus visitas y sus charlas en sueños y presencialmente cuando su hijo le avisa. Encontrarás también experiencias de la familia con don Rey y algunos familiares más. Pero lo más importante, podrás saber que: hay más de lo que ves, en esta vida o después de esta. El amor es eterno, las almas, también.
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