Para meter el mar en un museo no hay que andarse con chiquitas, conviene tomarlo en todas sus dimensiones y embotellarlo al vacío por completo. Así es como guarda todo su sabor y perdura en el tiempo. El Museo Marítimo de Asturias, ubicado en Luanco (Gozón) es un enorme barco, pero también un submarino, una lata de conservas gigante, una red de la que no se puede escapar, un paraíso de corales, un anzuelo que nos hace picar. Es, además, un museo con nombre propio: el decano de los museos asturia
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