Fue en Londres, hace más de veinte años.
No me gustaría ser malinterpretado; a mí mismo me cuesta entender lo que vi. Quienes me conocen bien, saben que soy un escéptico de manual. En realidad, vengo de una familia de clase media de provincias, católica y practicante. Yo mismo era un fervoroso creyente en mi infancia, pero la rebeldía de la adolescencia arrasó con la fe (entre otras muchas cosas). Recorrí después, sin prisa, el obligado tránsito que media entre el agnosticismo y el ateísmo. Y,
All rights reserved