En las profundidades nebulosas,
mora un barco condenado, Funestos marineros,
penados por la codicia, castigados como sombras,
almas errantes sin descanso,
encerrados en la vida,
por toda la eternidad. Vaga el capitán pirata,
por la cubierta del barco,
iluminado por la luna,
mostrando la calavera,
que anuncia la muerte,
y la condena. La codicia les adormece,
el ron les es insaciable,
la vida interminable.
La condena esta firmada,
la eternidad plasmada,
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