Coloqué un embudo en mi cabeza Su color era azul, todo parecía tranquilo Necesitaba introducir en ella, tibias ideas de innovación Ideas de perseverancia, ideas de no dolor, ideas de alegría, de optimismo y no frustración Mi cabeza se movía con la brisa de los árboles Se rehusaba a permitir el ingreso de otro “yo” Gritó “no es el momento” quiero seguir siendo sirvienta Desordenó aún más la operación esperanza y corrió… corrió muy fuerte y se alejó La seguí, no perdí su paso, continué observa
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