En un hospital silencioso, un Recolector Veterano captura los últimos sonidos que quedan
suspendidos tras la muerte. Guarda cada uno en frascos de cristal, como un archivista de
almas. Pero una noche, una grabación accidental capta algo imposible: una voz que
susurra ‘hay algo más... aquí hay algo’. La frase se convierte en una obsesión.
Convencido de que el alma deja una frecuencia detectable al morir, construye un casco
de cardioversión eléctrica y le pide a su aprendiz que lo use para cruzar la frontera entre
la vida y la muerte. Cuando su aprendiz intenta reanimarlo, la luz se apaga y el último
suspiro del Recolector queda atrapado en el silencio. Décadas después, unas youtubers
lo encuentran y, sin entender su valor, lo borran. Solo queda un suspiro.
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