Otra vez contando estrellas,
que se van cuando Lorenzo,
amanece sin perdón,
a iluminar mi tormento.
Porque un tormento es mi vida,
desde ese mismo momento,
en que el dulce de tu aroma,
se ha convertido en mi sustento.
Y yo que no entiendo de amores,
no puedo dejar de escribir canciones,
las noches se han convertido en el negro lienzo en el que te ensueño,
entre cantos de ruiseñores.
Como yo "pa" ti no existo,
y ya casi ni "pa" mí,
hoy te he escrito esta coplita,
a ver si esta pena me la quita.
Y con suerte subo al árbol,
que a tu ventana sembraran,
y desde allí yo te canto,
y esta copla tu alma atravesara.
Y yo que no entiendo de amores,
no puedo dejar de escribir canciones,
las noches se han convertido en el negro lienzo en el que te ensueño,
entre cantos de ruiseñores.
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