El Canal del Gran Prior, impulsado y alentado por el infante don Gabriel de Borbón, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII según el proyecto y dirección de obras del arquitecto neoclásico Juan de Villanueva. A finales del siglo XIX, se consideró la obra de canalización más antigua verificada hasta entonces, en el río Guadiana (Hervás Buendía, 1890). También, puede estimarse cómo aquella infraestructura fue el proyecto hidráulico más ambicioso emprendido en Castilla La Mancha hasta mediados del siglo XX, una vez construidos los grandes embalses de Entrepeñas (1956) y Buendía (1957) . Sin embargo, aquella trascendencia inicial quedó en el olvido en muy pocas décadas, debido a una deficiente calidad de las obras que conllevó la desaparición física de muchos tramos de la infraestructura en el paisaje manchego.
El objetivo de este libro se sintetiza en varios aspectos. Por un lado, dar a conocer y divulgar el interesante Informe de Echegaray con juicios cargados de actualidad. Para evitar las posibles interpretaciones subjetivas de los autores, se ha preferido respetar textualmente sus observaciones y criterios. Destacan por su interés en la memoria:
- el asunto de la propiedad de las aguas contenidas en las Lagunas de Ruidera y que circulan valle abajo por el Alto Guadiana.
- el análisis y valoración que estableció sobre los problemas planteados en los territorios de su vega que un día fueron regados con las aguas del Canal del Gran Prior.
- finalmente, y a través de la perspicaz mirada de aquel ingeniero, efectuar una aproximación al paisaje pretérito del valle, a partir del contraste de su imagen retrospectiva con la advertida actualmente por los autores de esta aportación
All rights reserved