Se puede ser, y querer ser, ignorante tanto por defecto: evitando el ejercicio de “la reflexión asistida” (pensar con lecturas, conferencias, películas, métodos, etc.); como por exceso: pensando demasiado (abusar de lo anterior, “ciclar el cogito”). Siempre se ha dicho de la infelicidad de los filósofos (y filósofo, aquí, significa filia por el conocimiento: ponerse […]
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