NADIE LA VE
Y, ella cruza la calle con pisadas que saben
hundirse en el asfalto,
él huye buscando refugio un metro más abajo
de sus huellas, a veces tempranas y otras
no tan nítidas en mitad de la luz,
tan diurna.
Nadie la ve, pero ella sola deambula coexiste
pensando, ¿Cómo es eso de sentir la vida,
mirar la ruleta por donde todos
giran,
sin pedir o querer aferrar esa -manilla-
de la última puerta, que dice?
¡pasad , pasad al fondo, que aquí, soy
y es donde la verdad y todo te
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