Dos almas… tú y yo
Son dos almas que se unen
entre caminos sinuosos,
el de los recuerdos mojados,
y los cuerpos trémolos,
Huellas dejadas en la arena,
suspiros ardientes de tul,
sobre la ilusión febril
la dulce locura de tus besos.
Si,… dos sombras que se cobijan
en el tiempo irreal, y se funden
con la ilusión febril, efervescente
de un prolongado beso de amor.
Allí, enloquecidos de pasión
y murallas de ternura,
surgen delirios de ocasión
y se afirman al intelecto.
Dos almas que se unen en una sola,
calmada la noche
hay música de cuerda,
rítmica y dulce a veces,
sinfónica y romántica,
que tú escuchas murmurando,
entre el temblor de tus labios,
cuando al ser besados por los míos
el rubor y a la vez la pasión,
iluminan tus ojos…
Dos almas que suspiran
y se entienden, que se pierden
en los mares de los sabores dulces
y en aquel rincón donde sabes tú
que me detengo deleitándome,
meditando quizás, cada palabra
del amor que has provocado en mí.
Dos almas, que se han encontrado,
para construir un castillo de sólida ilusión,
donde solo el amor reinará misterioso
en cada lugar, donde pintaré mil versos
dorados, nuestros sueños de amor.
Dos almas, tú y yo, reflejadas
por el espejo de espumas blancas,
donde navegará eternamente
entre tempestuosos y ardientes amores
tu vida amor, y la mía…
©Roberto Santamaría
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