Todo creyente se ha hecho esas y muchas otras preguntas a lo largo de su vida. Este poemario es un ejercicio literario sobre las respuestas que podría dar Dios a los padres que pierden a sus hijos en la guerra y lloran desconsolados porque su mundo nunca volverá a ser el mismo, al hermano distanciado que se entristece por la muerte de sus sobrinos y desea que su hermano un día pueda encontrar la paz, la de los niños fallecidos que desean que su padres sean felices aunque se hayan quedado atrás lejos del paraíso y a los verdugos y sus cómplices que actúan siguiendo ordenes sin cuestionarse lo que hacen hasta que es demasiado tarde y ya nada pueden hacer para cambiar el pasado.
Pero no se engañen creyendo que el guardián de los espinos es sólo una historia triste sobre tiempos de guerra contada en trece poemas. Ni que es sólo una historia de fe en tiempos difíciles. Esta es una historia de esperanza. Qué más allá del dolor, de la pena y la furia, un día podremos alcanzar algo parecido a la paz, ya que ni las tormentas ni la guerra duran toda la eternidad.
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