Los nargrs surgieron en mi imaginación durante la adolescencia. Quería escribir una gran novela sobre unos guerreros espaciales, fuertes y poderosos… Pero por aquel entonces no tenía tablas y, además, el mundo de los nargrs era demasiado complejo como para ser explicado en una sola historia.
Pasaron los años y un día se me ocurrió un argumento que podía ser situado en el universo de los nargrs. Así escribí “Accidente en los mundos comerciales”. Entonces me dí cuenta de que podía describir los rasgos más importantes del universo que llevaba tanto tiempo en mi cabeza, a través de relatos aparentemente inconexos. También descubrí el potencial que este mundo imaginario tenía para hablar de la condición humana.
Así surge esta pseudonovela. Una mezcla entre un mundo imaginado por un adolescente y las inquietudes de un escritor joven (tendría por aquel entonces entre 25 y 27 años), pero ya adulto.
Los nargrs no son ni buenos ni malos. Fueron creados como los soldados perfectos y tienden a la violencia. La mayor parte de ellos son violentos, muy violentos. Con frecuencia, a su pesar. Pero siguen siendo humanos y es ese preguntarse qué les determina como humanos, lo que subyace en el fondo de todos estos relatos.
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