En la ciudad de los sueños, los minutos detuvieron las horas, para observar mi tristeza, impregnada aún de la mirada con que tu alma amó mi alma… como si yo significara la vida y todo el universo. Por ello y así, en un momento me enamoré de ti y te amé más de lo que amo la luz del alba o un cielo lleno de estrellas.
Pero el tiempo me rescató de mi pena, exclamando sin titubear, que por obra del buen destino, todo a mi alrededor se enmudecería, así como tus labios impíos, durante lo que dura una
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