Alexander von Zemlinsky (1872-1942) es uno de esos magníficos compositores alemanes del periodo de Entreguerras (Reger, Schreker, Krenek, Pfitzner…) a los que la Historia de la Música no ha tratado como merecían. A camino entre el fin de una manera de componer (Brahms, Bruckner, Wagner, Mahler…) y el advenimiento de una nueva era (comandada por Schoenberg y sus discípulos Berg y Webern), Zemlinsky quedó en tierra de nadie, a pesar de ser un afamado director de orquesta (titular de la Ópera de su Viena natal, de la Ópera de Praga…), un respetado maestro para las nuevas generaciones y un compositor que aportaría un buen número de notables óperas al género: Görge el soñador (1906), La ropa hace al hombre (1910), Una tragedia florentina (1916), El enano (1922) o El círculo de tiza (1932).
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