Como una bolita de pelo, así llegaste a mí.
Sucia, hambrienta, abandonada. Acudiste a la llamada de una mano pequeña, regordeta y de deditos cortos; acudiste buscando cariño, consuelo y comida. Y en ese momento surgió el amor. Un amor que nunca desaparecería, irrompible, incondicional. Un amor surgido entre una niña de dos años y una gata de dos meses.
Así llegaste a mí, persiguiendo a mi hija. Tan pequeña, tan indefensa, tan bonita…
Entraste en casa sin miedo, como si hubieras pertenecido a
Creative Commons Attribution 4.0