Según un estudio del Pew Research Center, publicado el 24 de mayo de 2018, la mayoría de los europeos occidentales siguen identificándose con la religión cristiana, aunque pocos acuden a la iglesia con regularidad. En esta investigación, me llamó la atención que, a excepción de algunos países, el grupo más numeroso de creyentes eran los denominados “cristianos no practicantes”. La media de este grupo superaba el 40%.
Surgió en mí una verdadera inquietud ¿Cómo hemos aceptado la idea de un cristianismo que no se practica? Es una falacia de la sociedad actual, el denominar a un gran grupo de personas como “cristianos no practicantes”. Puede que tengan algunas nociones de lo que es cristianismo, pero sin una adecuada compresión de las enseñanzas de Jesús y una experiencia empírica personal, es imposible ser cristiano. Esta obra refleja con sencillez en que consiste el cristianismo, a través de consejos prácticos para desarrollar la fe en Cristo, como un proceso natural de crecimiento, sin presiones ni imposiciones artificiales.
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