Este libro, cuarto volumen de la colección "Reivindicación ontológica del ego", desarrolla una teoría de la imputación causal como fundamento de la responsabilidad, en oposición al criterio tradicional del dolo (la intención). La obra argumenta que en sistemas complejos —como instituciones financieras, estructuras corporativas y campos de poder— la responsabilidad debe seguir a la causalidad, identificando al "nodo necesario" sin el cual el daño no se habría producido de esa forma específica. A través de un análisis filosófico riguroso, el autor introduce conceptos como la jerarquía causal (diseño sobre ejecución), el criterio de sustituibilidad, y el daño secundario que produce la falsa imputación. Finaliza con una propuesta de la pena como "tiempo de vida" y una definición de la "eutaxia utópica", la tendencia constitutiva del sujeto hacia condiciones de existencia mejores.
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