Como un mal amor del pasado
que persigue a su presa,
así el licor asecha
al bebedor.
No hay fuerza de voluntad que valga,
ni consejos de amigos.
Solo el poder de lo alto
que llega a morar en el hombre.
Como un mal amor,
que revive sus encantos
con palabras dulces y suaves,
así el bebedor es seducido por la botella.
“No quiero más envolverme en sus locos delirios, ni en sus
engaños”, dice el bebedor.
Porque como a un mal amor,
espera con resignación que ll
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