Un pequeño relato en el que se cabe la vida entera, la fugacidad de los días, la vejez, el legado. Desde el desenfado y el humor. La primera muestra imposición de los cuerpos normados en las mujeres, la imposibilidad de escapar de los límites impuestos, la falta de libertad, el ahogo.
La segunda intenta ser una mirada honrada sobre la realidad finita, para que actúe como sortilegio de curación que prepara la vida aceptando la muerte. Visualizar para aceptar, aceptar para transformarse.
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