Ayer todo comenzó como un juego entre dos almas que aún no sabían lo que les depararía la noche.
Dos almas oscuras, dos almas en sintonía, que a pesar de no conocerse, entablaron un baile de versos que al final se fundieron en uno sólo.
- A tí, quédate un ratito y ya nunca te vayas por favor.
- Sólo me quedaré si vuelves y me lo pides. Además acordaremos las condiciones para que ésto suceda.
- Si te quedas verás que la oscuridad de mis ojos, no dejará que te vayas.
- Sabes que tus ojos son
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