Se les puede ver cada día, cada noche, a todas horas, mirando el sol de la tarde o a la luna que se pregunta el porqué de su insomnio. Ellos alzan sus espadas en favor de las mentes que buscan emocionarse y vivir en libertad. Nacieron para ello, sin dios ni amo, tan libres como el viento que moldea la tierra y contempla su temblor, que remueve las aguas de los océanos, que alza la voz desde el más profundo abismo. Ellos tejen la red donde atrapar los sueños, para luego plasmarlo todo con palabra
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