Gigoló en la Antártida
Especial agradecimiento a Pili, la culpable del título.
Acabo de ver lo bueno de algunas palabras para cagarla bien cagada. Meditando donde mejor se medita, en el trono sagrado, me retrotraje al instante divino antes de decirte aquellas horribles palabras. Era un día lluvioso de febrero, del febrero más lluvioso jamás visto y estabas hecho un asco. No es que te odie cariño, pero esa barba y esos ojeras no le quedarían bien ni al maldito Christian Grey. Necesitaba un ciga
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