Fuera está lloviendo, pero dentro no estás mucho mejor. Siguiendo las recomendaciones de los expertos, programaste el termostato a veinte grados: en el sofá, junto a la ventana, hace diecisiete. Te hielas bajo las mantas, la chaqueta, la camisa y la camiseta térmica. Te hielas incluso con el ordenador sobre las rodillas. Intentas escribir, pero la inspiración te ha dejado; así que te pones a preparar un examen. Pero después de pasar dos horas redactándolo sigues sin ideas y helado. Quisieras tom
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