Georgina acaba de mudarse al barrio. Se siente invisible… ¡pero literalmente invisible! Y es que Georgina tiene un superpoder que intenta mantener en secreto: cuando se pone muy nerviosa… se vuelve invisible, y así va a ser muy difícil conquistar a Nolan, el guapísimo capitán del equipo de baloncesto que taaaanto le gusta…
Un gran poder no es una gran responsabilidad. Lo que es… ¡es una verdadera lata!
Georgina es la nueva chica del barrio. Su familia acaba de mudarse a la ciudad. Ella no tiene amigos, no tiene novio… lo que sí tiene es un superpoder que es todo un engorro: volverse invisible, aunque sólo en aquellas ocasiones en las que se pone muy nerviosa. El problema está en que con tantos cambios en su vida, Georgina se siente nerviosa a todas horas. ¡Y así va a ser muy difícil hacer amigos nuevos en el instituto!
La única ventaja de volverse invisible de vez en cuando es poder espiar algunas conversaciones, copiar en los exámenes para los que no ha estudiado, desaparecer en todos aquellos momentos en los que se muere de vergüenza… Porque todo lo demás son desventajas. Georgina se ha enamorado de Nolan, el guapísimo capitán de baloncesto del instituto. Pero se pone tan nerviosa cuando se encuentra con él, que… ¡blop!, se vuelve invisible. A lo tonto, Nolan ni se ha enterado de que hay una chica nueva en el barrio.
Georgina se siente invisible ante los ojos de Nolan… pero invisible de verdad. Si ya es un fastidio ser adolescente, más fastidio lo es teniendo un superpoder que sólo se manifiesta cuando menos lo necesitas. ¡Si tan sólo pudiera aprender a controlar sus nervios!
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