En lugares públicos, riadas humanas desbordadas y descontroladas. Contenedores quemados. Asientos arrancados. Cristales rotos. Coches abollados. Mobiliario urbano destrozado. Agresiones físicas. Griterío. Etcétera. Ante un panorama así, la presencia de los antidisturbios no se cuestiona. Nadie se plantea la conveniencia de que haya una pareja de la Guardia Civil pidiendo calma o la necesidad de […]
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